Posteado por: isidrocdc360 | diciembre 18, 2008

Ciudad de cristal de Paul Auster

Título: Ciudad de cristal
Autor: Paul Auster
País: Estados Unidos
Año de publicación: 1985
Idioma original: Inglés
Título original: City of glass
Páginas: 163
Web:Página del autor.

Paul Auster es uno de los autores norteamericanos contemporáneos más leídos en la actualidad. Si bien ha publicado también poemas, relatos, ensayos y traducciones, principalmente debe su fama a sus novelas. Se ha hecho acreedor a varios premios, incluyendo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006.
Ciudad de cristal es la primera novela de una trilogía, que se ha publicado en forma conjunta con el título de La trilogía de Nueva York, ya que tanto esta novela como las otras dos que la componen (Fantasmas y La habitación cerrada) presentan cierta unidad argumental, además de espacial: la ciudad de Nueva York es la verdadera protagonista.
Esta primera parte de la trilogía nos narra la historia de Daniel Quinn, un escritor de novelas policiales, que de un día para el otro se ve envuelto en un misterio más intrincado de los que a él nunca le hubiera tocado escribir. En efecto, en un constante juego metaliterario, Quinn recibe una llamada telefónica –supuestamente, alguien que se equivocó de número- y escucha que le solicitan los servicios de un detective (que se llama, nada menos, que Paul Auster).
Quinn decide después de dar algunas vueltas, hacerse pasar él mismo por detective. Su vida está vacía y sin sentido, hasta que se involucra en el caso. Debe investigar al misterioso Peter Stillman, sólo para descubrir que alguien le ha tendido una trampa.
Con constantes referencias a otras obras literarias (por ejemplo, las iniciales de Daniel Quinn no por casualidad coinciden con las de Don Quijote), juegos metatextuales y vueltas de tuerca que tomarán desprevenido al lector, Ciudad de cristal ofrece una muestra muy representativa de la literatura de Auster. Conocido como el autor del azar y la contingencia, estas temáticas suelen aparecer en toda su obra, y Ciudad de cristal no es la excepción.

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Responses

  1. Yo no encuentro nada detectivesco en toda la obra, más bien un intento de cubrir ralamente el paulatino desmembramiento del universo simbólico del personaje, su propia degradación al punto de entregarse al final de manera tan natural y sorprendente como resultan sus apuntes sobre la mendicidad que atestigua durante sus recorridos en las calles de la ciudad. Acaso la descripción de sus paseillos en las cuales el autor se toma varias páginas describiendo toda la serie de requiebres que llevan a Quinn incluso a pasar cerca de un mismo sitio a unas cuadras de diferencia. No estaban ya describiendo en ese momento los síntomas de Stillman padre, trazando azarosos patrones entre las calles en sus rutas cotidianas, pero todas circunscritas dentro de la ciudad y nunca más allá.

    ¡Maldita historia!, es genial, es personal, es íntima, es despiadada, pero el final te rompe el culo en dos. Fantástica.

    …Quinn debiste coger con Virginia, esa tal vez fue la jugada que Auster dejo abierta para partirnos la crisma con un círculo que no cierra nunca.

    Auster vete a la v…ga.

    En lo que respecta al trabajo del teólogo Milton y el padre de Stillman me parece irrelevante sencillamente un chorizo que pudo ahorrarse, pero que tal vez Auster tenía intenciones de tratar el tema, extender la locura como soporte de la obra. Sí, tal vez es eso.


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